BASÍLICA de la NATIVIDAD de la SANTÍSIMA VIRGEN
Esperanza - Santa Fe
La Basílica y las Basílicas

LA BASÍLICA

La palabra Basílica proviene del latín basílica que a su vez deriva del griego (basiliké) que significa "regia o imperial", y es una elipsis de la expresión completa "basiliké oikía" que quiere decir "casa regia o imperial". Una basílica era en las antiguas Grecia y Roma un edificio grande y noble utilizado como tribunal, mercado, lugar de transacciones y culto. Más adelante (a partir del siglo IV) los cristianos aprovecharon la forma basilical y, en muchos casos, los mismos edificios romanos para utilizarlos como templo (una de las más importantes modificaciones cristianas fue abrir la puerta frente al ábside, ya que las antiguas basílicas tenían la puerta en el centro de los lados mayores).

En arquitectura se entiende por basílica cristiana propiamente dicha toda iglesia de planta rectangular con uno o más ábsides en el testero y con naves a lo largo determinadas por columnas, sobre las cuales se apoyan sus correspondientes arcos de tipo romano. Las referidas naves (tres por lo común) terminan en el ábside. En el ábside se coloca el altar y en torno a él se disponen los oficiantes. Delante, en el presbiterio, se sitúan los presbíteros, mientras que los fieles ocupan el resto de la nave o naves.

Con independencia de su trazado arquitectónico, una iglesia puede titularse «Basílica» por prerrogativa del Romano Pontífice. Así, en sentido litúrgico, son basílicas todas aquellas iglesias que, por su importancia, por sus circunstancias históricas, o por aspectos de cierto relieve, obtengan ese privilegio papal. Se distinguen las basílicas mayores (sólo son cuatro: San Juan de Letrán, San Pedro del Vaticano, Santa María la Mayor y San Pablo Extramuros) y las basílicas menores (hay más de 1.500 basílicas en todo el mundo, entre las cuales, unas 40 están en Argentina). En nuestro caso estamos ante una iglesia arquitectónicamente basilical que a su vez ha recibido el título de «Basílica» por Su Santidad Benedicto XVI. En todos los casos la palabra basílica es más bien un adjetivo del edificio del templo, no de la jurisdicción, que normalmente es la de "parroquia". Por eso, la Natividad de Nuestra Señora sigue siendo una parroquia (una parte de la arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz) cuyo templo es una basílica y por lo mismo su comunidad recibe ciertas prerrogativas y obligaciones. A continuación extractamos dichas condiciones, derechos y deberes, del decreto Domus Ecclesiae, publicado en 1989 por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (la siguiente traducción no es oficial):

 

Condiciones para obtener el título de Basílica Menor:

1. La Iglesia, para la cual se solicita el título de Basílica Menor, debe estar consagrada a Dios con rito litúrgico y debe ser centro en la diócesis de actividad litúrgica y pastoral, sobre todo por las celebraciones de la Santa Eucaristía, de la Penitencia y de los demás sacramentos, que sean ejemplos para otros, en cuanto a la preparación y ejecución en la fiel observancia de las normas litúrgicas, y con una activa participación del pueblo de Dios.

2. Para que sea posible llevar a cabo celebraciones dignas y ejemplares, la iglesia debe ser suficientemente grande y contar con la adecuada amplitud en el presbiterio. Los varios elementos que se requieren para la celebración litúrgica (altar, ambón, sedes de los concelebrantes) deben estar ubicados según las exigencias de la Liturgia (cf. Missale Romanum, Institutio generalis, nn. 253-280).

3. La iglesia debe gozar de cierta celebridad en toda la diócesis, por ejemplo, porque haya sido edificada y consagrada a Dios con ocasión de algún peculiar evento histórico-religioso, o por custodiar el cuerpo o reliquias insignes de algunos Santos o porque allí se venera una imagen sagrada de modo particular.

También se debe considerar el valor histórico o importancia de la iglesia y la nobleza de su arte.

4. Para que durante el año litúrgico se puedan desarrollar en la iglesia las celebraciones de los diversos tiempos de manera laudable, es necesario que haya un conveniente número de presbíteros asignados a la atención litúrgico-pastoral, especialmente para las celebraciones de la Eucaristía y de la Penitencia (también debe haber un número adecuado de confesores que en horas previamente establecidas estén a disposición de los fieles).

También se requiere un suficiente número de ministros y una adecuada schola cantorum, para fomentar la participación de los fieles en la música y el canto sagrados.

 

Tareas y deberes propios de una Basílica en el ámbito litúrgico y pastoral:

1. En la Basílica Menor se debe promover la instrucción litúrgica de los fieles, por medio de equipos de liturgia y cursos especiales de formación, series de conferencias y otras iniciativas de este género.

Entre las distintas iniciativas de la Basílica se debe dar especial importancia al estudio y la divulgación de los documentos emanados de los Sumos Pontífices y de la Santa Sede, sobre todo aquellos referidos a la sagrada Liturgia.

2. Se dará especial importancia a la preparación y al desarrollo de las celebraciones del año litúrgico, en particular el tiempo de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua.

En Cuaresma, donde se conserva el modo tradicional de convocar a la Iglesia local a modo de las "estaciones" romanas (cf. Missale Romanum, Inicio del Tiempo de Cuaresma; y el Ceremonial de los Obispos, nn. 260-262), se recomienda la elección de la Basílica para la celebración de dichas "estaciones".

La Palabra de Dios debe ser diligentemente anunciada, ya en las homilias, ya en las predicaciones extraordinarias.

Se debe promover la viva participación de los fieles, tanto en la celebración eucarística, como en la celebración de la Liturgia de las Horas, especialmente en las Laudes y Vísperas.

También se cultivarán las distintas formas de piedad genuina.

3. Puesto que la acción litúrgica recibe una forma más noble cuando es cantada, se debe procurar que el conjunto de los fieles se asocien al canto de las diversas partes de la Misa que se encuentran en el "Ordinario" (cf. Constitución Sacrosanctum Concilium, n. 54; Sagrada Congregación de Ritos: Instrucción Musicam Sacram, del 5 de marzo de 1967).

En una Basílica frecuentada por fieles de diversas naciones o distintas lenguas, conviene que sepan cantar en lengua latina (cf. Misal Romano: Institución general, n. 19) el Credo y el Padrenuestro, con melodías simples como son las del canto gregoriano, «propio de la Liturgia Romana» (cf. Constitución Sacrosanctum Concilium,  n. 116).

4. Para hacer patente el peculiar vínculo de comunión que une a la Basílica Menor con la cátedra romana de Pedro, cada año se celebrará con especial dedicación:

a) la fiesta de la Cátedra de S. Pedro (día 22 de febrero);

b) la solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo (días 29 de junio);

c) el aniversario de la elección o inicio del supremo ministerio pastoral del Sumo Pontífice.

 

Concesiones anexas al título de Basílica Menor:

1. El día en que se anuncia públicamente la concesión del título de Basílica Menor a una iglesia, debe ser preparado de manera festiva, con oportunas predicaciones, oraciones, vigilias y otras celebraciones, en los días anteriores y posteriores a la proclamación de dicho título.

En esos días se puede celebrar la Misa y la Liturgia de las Horas en honor del Patrono o de los Santos cuyas imágenes sagradas se conservan especialmente en la iglesia, o "por la Iglesia local" o "por el Papa", siempre que no coincida con un día litúrgico inscrito en los nn. I, 1-4; II, 5-6 de las tablas de precedencia (cf. Normas universales sobre el Año Litúrgico y el Calendario, n. 59).

En el día que se proclama el título se celebrará la Misa del día o una de las Misas antes indicadas, a tenor de las rúbricas. Al inicio de la celebración, antes del Gloria, se hace la lectura del Breve Apostólico o Decreto de concesión por el cual la iglesia es elevada a Basílica, con texto traducido a la lengua local.

2. Los fieles que devotamente visiten la Basílica y que en ella participen de cualquier rito sagrado o bien recen el Padrenuestro y el Credo, bajo las acostumbradas condiciones (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) pueden alcanzar la Indulgencia Plenaria:

1) el día del aniversario de la dedicación de la misma Basílica;

2) el día de la celebración litúrgica del titular;

3) en la solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo;

4) el día del aniversario de la concesión del título de Basílica;

5) una vez al año, en un día determinado por el Ordinario del lugar;

6) una vez al año, en un día libremente elegido por el fiel.

 

3. El signo pontificio, es decir, las "llaves cruzadas", pueden exhibirse en estandartes, mobiliario y en el sello de la Basílica.

4. El "Rector" de la Basílica, o la persona a cargo de ella, puede usar en el ejercicio de su cargo -sobre la sotana o el hábito religioso y el roquete- una muceta negra con ribetes, botones y ojales rojos.

 

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